Cuando la necesidad apremia

Si alguna vez has tenido que recurrir a un desguace, seguro que me puedes entender a la perfección. No hay nada peor que tener que realizar un viaje y que tu coche no esté listo para emprender dicho viaje. Y no es una cosa que pase de golpe, es algo que se va incubando con el tiempo, poco a poco y que por la falta de entusiasmo a la hora de arreglar pequeñas averías o deterioros, al final dan lugar a grandes fallos y arreglos más grandes.

No somos pocos los que recurrimos a tudesguace para hacer frente a estos fallos que si bien no son muy graves si son imprescindibles de reparar ya que de lo contrario puede ocasionar un mal mayor.

Con esto pasa como con todo en la vida, si no vas arreglando problemas es posible que se hagan más grandes y se empeoren las situaciones. No hace falta ser un experto para poder detectar cualquier problema, si vamos en el coche y oímos un ruidito un poco sospechoso, o simplemente un ruido que antes no estaba, es una señal inequívoca de que algo no va bien, algo roza, algo se mueve, algo no está en su sitio o se está deteriorando, con las personas y las relaciones laborales y familiares pasa lo mismo, si hay un pequeño roce, una mirada un poco turbia o unas palabras equivocadas, lo mejor es solucionarlas justo cuando están ocurriendo, de lo contrario corremos el riesgo de que pase a más y lo que en principio era un pequeño ajuste, acaba siendo una reparación en toda regla y ponemos en peligro la integridad y el buen hacer.

Hay que tener en cuenta las necesidades de cada uno, igual que cada coche necesita una pieza distinta, un arreglo individualizado, las relaciones familiares necesitan una revisión cada poco tiempo, una puesta a punto para que no se deteriore con el paso de los años, y es que señores, las cosas hay que repararlas justo cuando se estropean, en el momento preciso y de la manera más apacible posible. No se puede dejar que las cosas se estropeen por falta de dedicación, con muy poco esfuerzo podemos gestionar muy bien los problemas, los coches siempre revisados y bajo control, las relaciones laborales y familiares también. No dejes que un momento de altivez te arruine la vida, es mejor ceder y seguir adelante con los que te quieren.

 

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